El Centro de Estudios Osiris, fue fundado el 4 de Octubre de 1998 por Monica Matera en Floresta, Buenos Aires, Argentina. La función del centro es la orientación, guía y ayuda al ser humano en todo sentido, para el mejoramiento de sus condiciones de vida. El mismo, como espacio "físico" cerró sus puertas en el año 2017, aunque sigue adelante de manera online brindando talleres, cursos, seminarios y libros. El Centro Osiris, está abierto para aquellas personas que buscan una filosofía práctica, que no solamente le solucione los problemas del diario vivir, sino que también mejore su salud, su felicidad y su independencia económica, que los transporte a la unión con los demás y a comprobar que el ser humano es parte de la naturaleza y del Universo. Nuestro objetivo es hacer que cada uno pueda aprender el modo de desarrollar su potencial y usarlo en el bien propio y de los demás. Con la transformación interior, llegaremos a despertar nuestra memoria ancestral a la verdadera vida, esa que muchas veces intuimos sin poder definirla. Al remover las viejas ataduras, llegaremos a vislumbrar nuestros orígenes divinos. Es importante señalar que queremos que el ser humano comprenda perfectamente mediante la terapia, el estudio y la docencia de los distintos temas, cuales son los fenómenos paranormales que conducen a las enfermedades psíquicas y psicosomáticas, y por lo cual caen muchas veces en manos de personas inescrupulosas en busca de ayuda. Sobre todo damos la libertad al alumno de elegir entre tantas materias a estudiar como también servirse de nuestra ayuda.

2010-01-11

La bondad


Bondad



(Amabilidad, comprensión, compasión)



1. Por bondad (en latín bonitas, derivado de bonus, bueno) se entiende una inclinación a hacer el bien unida a cierta apacibilidad de carácter y buen temple. Es una actitud de amabilidad, afabilidad, dadivosidad, comprensión y compasión. La persona bondadosa hace el bien de manera acogedora, tranquila, serena, paciente. Crea, con ello, en su torno un ámbito de paz, que genera a su vez confianza.

2. La amabilidad (voz derivada del verbo latino amare, amar) es una actitud de acogimiento inspirada por el amor. El amor suscita respeto, en el sentido profundo de estima del valor que alberga cada persona sencillamente por serlo. Consideramos amable a la persona que se comporta amorosamente con las demás y es, por ello, digna de ser amada. Ese comportamiento implica un valor porque facilita el logro del ideal de la unidad. Supone una virtud en cuanto es adoptado por la persona y otorga a ésta una configuración ajustada a su vocación y misión. En efecto, la torna afable, afectuosa, complaciente. Es afable (voz derivada del verbo latino fari, hablar) la persona con la que es fácil hablar por ser accesible, sencilla, comunicativa. Denominamos complaciente (del latín placere, gustar) al que se esmera en dar gusto, en complacer. En la Edad Media, agradar se decía aplacer, de donde se deriva plácido y aplacible, término que luego derivó (por influjo de la palabra paz) en apacible, en sentido de tranquilo, suave, manso, agradable. Su contrario es desapacible, displicente.

3. La persona complaciente es dadivosa; tiende a dar y darse con facilidad, espontaneidad y desinterés. Por eso su primer gesto es benevolente, antes incluso de conocer a la persona que se le acerca. Va al encuentro y crea rápidamente una atmósfera de confianza, sin perder la distancia propia del respeto. Tal confianza respetuosa es el clima propicio para las confidencias. Su afabilidad invita a la comunicación. Es abierta —lo que implica una actitud generosa—, e invita a la apertura porque su modo de iniciar la relación viene inspirado por su tendencia confiada a ver el lado bueno de los demás. Esta postura optimista no responde a una comprobación previa de la bondad de cada uno; arranca de la convicción fundamental de que la vida de relación tiene un gran sentido y, consiguientemente, favorecer el encuentro encierra un altísimo valor. Con razón Tito, el emperador romano, consideraba perdido el día en que no había hecho alguna obra buena: «Amici, diem perdidi» (¡amigos, he perdido el día!). En aparente paradoja, la vida la gana el hombre cuando la entrega y la pone al servicio del bien de todos, no exclusivamente del propio. Es ésta un ley de la vida humana, no sólo un precepto de las morales altruistas. El ser humano es relacional, vive como persona y se desarrolla como tal creando relaciones de encuentro. De ahí que sólo estemos en paz con nosotros mismos y seamos felices cuando vamos configurando nuestra manera de ser de modo abierto, generoso, creador de vínculos estables y oblativos. Por esta razón de fondo, cultivar sentimientos de rencor u odio —que destruyen la unidad— nos desestabiliza psíquicamente. En cambio, el fomento amable de la unidad nos acerca al estado de felicidad —que responde siempre a una conciencia de plenitud—; nos sentimos realizados como personas. Esta realización se opera cuando creamos, entre nosotros y los demás, ámbitos de libertad, campos de intercambio confiado, de ayuda incondicional, de comprensión y, en casos, de compasión. En tales campos el ánimo se esponja porque se siente uno «en casa», arropado por el entorno, impulsado a desarrollarse a través del riesgo de la entrega a los demás. Tal clima de confianza nos mueve a acoger la vida y las llamadas de toda suerte de valores que nos instan a realizarlos comprometidamente. Este ámbito de acogimiento resulta cálido al hombre, ser que no está hecho para la soledad sino para unirse con otros en el servicio a grandes valores.



Fuente: el libro de los valores / Gustavo Villapalos

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Fin del ciclo 2014

Los MAESTROS son aquellas personas que te hacen volver a tí. Que te despiertan cuando no estás con la ATENCION en tí mismo, son los que te inducen al auto-conocimiento.
EL MAESTRO de uno está EN UNO MISMO.

Gracias por este 2012!

Otro ciclo ha terminado, otro año de clases, de seminarios de cursos...de encuentros y desencuentros, de dias buenos y dias malos, de poder transmitir algo de mis conocimientos y compartirlos con ustedes. Hemos pasado un año lleno de momentos lindos, de charlas con cafe de por medio, de mudanza de por medio tambien, ya que estamos en otro sitio mas grande, con mas espacio, y ustedes han comprendido los dias que no pude dar clase. Cada año es un encuentro distinto, con nuevos alumnos y algunos que hace tanto tiempo conozco, pero todos valen la pena. Todos tienen su magia y su encanto. Ahora comienza otra etapa, para algunos la de poner en practica lo que han aprendido, para otros continuar con esta tarea donde siempre aprendemos algo nuevo, algo mas. Les deseo a todos un feliz 2013 colmado de bendiciones. Y recuerden que siempre les estare agradecida a todos los que cofian en mi, a todos los que por las tardes han hecho esos "ratos" inolvidables. Los espero el proximo año!! Comenzaremos en Marzo, si Dios quiere! GRACIAS POR ACOMPAÑARME SIEMPRE! DIOS LOS BENDIGA !!

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